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Una historia del centro de empleo de EDE Fundazioa. Nuria (nombre ficticio) entra un día en el centro de empleo y se presenta. Es una mujer de más de 60 años que ha estado trabajando toda la vida en el sector de la hostelería hasta que, debido a problemas económicos en el negocio su jefe se ha visto obligado a despedirla. Y así, se encontraba en desempleo desde hacía más de 1 año, sin saber cómo buscar empleo y pensando en que no tenía posibilidades.

No sé cómo hacer un curriculum, nunca lo he necesitado porque siempre he estado trabajando. Ahora no sé cómo buscar trabajo y nadie querrá contratar a una persona con mi edad»

La importancia de neutralizar lo que nos quita el hambre

La explicamos que había más casos de personas como ella que pasaban por aquí y que conseguían trabajo, que hay personas que para sus negocios prefieren personas con experiencia y recorrido y que no se asustaban por la edad de las candidaturas. Fue muy fácil trabajar con ella la motivación porque enseguida detectamos que era una de esas mujeres con GANAS. Ganas de hacer que ocurran cosas, ganas de avanzar en este juego que es la vida, cuando avanzar significa provocar las oportunidades. Fue fácil hacerla ver la importancia de aprender a buscar empleo. Aprendió a no sentirse culpable por no saber hacerlo y entendió que para eso estaba nuestra entidad.

Comenzamos por enseñarla a hacer su curriculum y mantenerlo actualizado, como hacer una buena carta de presentación para poder optar a un puesto de trabajo, y todas esas cosas que nadie le había enseñado. Mientras Nuria acude día a día al Centro, vamos hablando de los diferentes canales de búsqueda de empleo: la red de contactos, la entrega de CVs en mano, las ofertas de trabajo en prensa, las webs con ofertas de empleo, etc.

Nuria es constante y activa, pero en la búsqueda de empleo por internet se asusta y, es ahí, entonces, dónde hacemos especial hincapié en nuestro trabajo con ella desde el Centro de Empleo.  Aprovechamos esa hambre que tenía y que la movía por dentro para no cejar en su empeño, en afrontar el reto de buscar trabajo en internet. Nos sentamos con ella y la acompañamos para quitar miedos. La enseñamos a usar bien el email y facilitamos que se familiarizara con esa forma de trabajar y buscar empleo: realizar el registro de su curriculum en diferentes portales de empleo, registrarse en empresas de trabajo temporal, bolsas de trabajo de empresas, etc. Enseguida adquiere las competencias tanto para registrar su curriculum como para inscribirse en diferentes ofertas de empleo y, nosotros/as, solo la acompañamos en las dudas que le van surgiendo o proponiéndole algunas mejoras en la información que va introduciendo.

La importancia de creer que todas las personas tienen GANAS

A Nuria la movía el hambre de desarrollar su echaupalantismo. Necesitaba un lugar donde no le recordaran sus limitaciones, un lugar donde no la metieran más miedo. Le movía mantenerse ilusionada y apostarlo todo por sus fortalezas. Por eso la animamos también a participar en talleres de empleo grupales que solemos hacer periódicamente. Participó en el taller de Entrevista de Trabajo, en el de Planificación y Organización de la búsqueda de empleo y en el de empleo, género e igualdad. Aprendió a identificar directamente empresas en las que podría desarrollar su trabajo, trabajamos sobre la autocandidatura, elaboramos un listado de esas empresas objetivo, etc.

Y un día como otro cualquiera, entra por la puerta del Centro de Empleo, con una sonrisa en la boca. Nos comunica que acaba de encontrar un empleo en un restaurante y que está muy contenta por ello. Y no nos sorprende. Hay personas como Nuria que nada más verlas enseguida sabes que son una apuesta segura para la empresa solo por la actitud con la que se van a enfrentar al trabajo. Será por el entorno en el que han crecido (muy a menudo, un entorno de estrecheces), por llevarlo en el ADN, o por algún acontecimiento vital que les ha impactado, pero a este tipo de personas se les nota las ganas que la dura realidad no ha conseguido borrar ni enterrar. Porque ese hambre siempre está ahí, en el fondo de cada persona, y se puede provocar, se puede facilitar, se puede sacar a flote. Hay que animar, repetir mucho:

“Tú puedes, céntrate en tus fortalezas no en tus limitaciones” “Cuidado que comunicas lo que eres y por ello es importante trabajar tus capacidades” “Ten espacio para ti y tu objetivo” “Estamos contigo, te ayudamos, te acompañamos”.

Con Nuria apenas hizo falta repetírselo muchas veces, pero en otras ocasiones hay que saber esperar, porque cada persona tiene su momento.

La importancia de acompañar a descubrir el QUÉ. El motivo.

Con Nuria dimos en el clavo con rapidez alejando los miedos que la bloqueaban. A pesar de que pensaba que ya con 60 años estaba fuera de mercado encontró un sentido a venir cada día. Y le fuimos recordando ese sentido continuamente, acompañando y animando. Porque ciertamente es duro. Muy duro. Desactivamos ese piloto automático autolimitador que hace que las personas en desempleo vayan sin rumbo, y se les pasan los días y las semanas… y, a veces, terminan convirtiéndose en años. Supimos tocar la tecla y pudo ver el QUÉ de su motivación. Ese QUÉ hizo latir más fuerte su corazón y encajó por completo con ella. La permitió superar sus miedos y venir cada día a aprender a pesar de verse perdida y sin recursos para buscar empleo.  Nuria puso las ganas. Lo nuestro fue ayudarla a buscar su QUÉ, su motivo.