Aunque a menudo llevamos a cabo investigaciones que responden a una demanda de otras entidades e instituciones con el fin de ayudarles a dar respuesta a sus preocupaciones, el compromiso de Fundación EDE con la investigación va más allá y por eso también desarrollamos proyectos a iniciativa propia que contribuyen a la transformación social.

Esta investigación coincide con uno de esos proyectos y tiene por finalidad poner en valor las experiencias exitosas y positivas de solidaridad que representan las redes informales de apoyo entre iguales de los y las menores y jóvenes migrantes sin acompañar que residen en la CAPV.

Para su desarrollo se contó con financiación de la Obra Social de BBK (Convocatoria 2010 a entidades sin ánimo de lucro de Bizkaia para proyectos de ayuda a personas inmigrantes) y el Departamento de Empleo y Asuntos Sociales de Gobierno Vasco (Subvención para el fomento de la actividad del Tercer Sector en el ámbito de la Intervención Social en el País Vasco).

Nos propusimos describir en profundidad las relaciones personales entre iguales que configuran la red social de apoyo informal de los y las menores y jóvenes migrantes sin acompañar: analizar la estructura, composición, tamaño…de las redes; estimar el peso de estas redes como proveedoras de ayuda; valorar el peso relativo de las ayudas sociales públicas en la satisfacción del conjunto de necesidades; etc.

Más concretamente buscábamos:

  1. Describir las relaciones personales entre iguales de menores y jóvenes no acompañados residentes en la CAPV y realizar un examen del apoyo informal que deriva de la red de dichas relaciones personales.
  2. Identificar y poner en relación el peso del apoyo formal e informal del que disponen los y las menores y jóvenes extranjeros no acompañados residentes en la CAPV para conocer el peso relativo del apoyo informal que deriva de las relaciones personales en la satisfacción de necesidades.
  3. Visibilizar las prácticas de solidaridad entre iguales del colectivo de menores y jóvenes no acompañados residentes en la CAPV y ofrecer a los y las profesionales que realizan intervención socioeducativa con el colectivo claves que orienten su trabajo.

Para lograr conocer y profundizar en las redes informales de este colectivo era fundamental seleccionar una técnica que permitiera un análisis exhaustivo de las redes. Con este fin realizamos una búsqueda exhaustiva en publicaciones y fuentes especializadas que nos llevaron hasta una interesante metodología denominada Análisis de las Redes Sociales (ARS).

Las ciencias sociales recurren cada vez más al Análisis de las Redes Sociales (ARS), también denominado análisis estructural, como forma de medición de las estructuras sociales que emergen de las relaciones entre actores sociales (individuos, organizaciones…). Se trata de un conjunto de técnicas para el estudio formal de las relaciones entre actores que permite analizar los patrones de relaciones y las relaciones entre los distintos elementos.

De la literatura de Análisis de Redes Sociales se derivan dos aproximaciones distintas: la sociocéntrica que explica las propiedades y características de las conexiones existentes entre un grupo de actores (nodos) previamente definidos y la egocéntrica que parte de las conexiones que se pueden trazar a partir de un actor (ego) dado.

El concepto estricto de red social hace referencia a todos los vínculos existentes entre un conjunto de individuos (Requena Santos, 1996). Es decir, analiza todas las interrelaciones existentes entre unos y otros sujetos, recogiendo información de todos ellos (está sería la visión sociocéntrica). En este caso nuestro objetivo difiere parcialmente de esta idea ya que se busca analizar la red personal de un individuo, es decir, todos los vínculos que llegan o parten directamente del sujeto, definiendo así el entorno social de un único actor (visión egocéntrica). Este concepto se denomina “red social egocéntrica”, “red egocéntrica” o “red personal” (Requena Santos, 1996). En definitiva, un análisis de las redes personales.

Para el ARS es fundamental el concepto de capital social, cultural y económico (Bourdieu citado en Molina, 2005). El capital social se relaciona con los accesos de las personas a un mayor o menor número de recursos emocionales, instrumentales y materiales que le sirven de apoyo (Mena, Palou y Ana Garay, 2005), pero el capital económico es el correlato laboral del mismo principio y el capital cultural permite utilizar más o menos recursos. Los tres tipos de capital interaccionan y se potencian. En el caso de la inmigración el tener capital social puede facilitar los procesos de acomodación a la sociedad receptora, su acogida y el mantenimiento del bienestar de éstas.

En este sentido, este proyecto ha representado también para nuestro equipo investigador, orientado a la mejora continua, una importante oportunidad de aprendizaje.

Concretamente en nuestro estudio nos centramos en analizar las redes egocéntricas entendidas como las conexiones que se pueden trazar a partir de un actor (ego). Es decir, se analizaron todos los vínculos que llegan o parten directamente de las personas entrevistadas, definiendo así su entorno social. Se aplicó además, la Teoría de Grafos, donde las personas de una red son los “nodos” o “vértices” y las relaciones «enlaces» o «aristas».

Para obtener la información trabajamos con un cuestionario adaptado para la recogida precisa y sistemática de las redes personales de cada uno de los 14 sujetos que compusieron la muestra. La información recogida fue volcada simultáneamente en el programa estadístico SPSS y en el programa Egonet. Este software está especialmente orientado a la recolección y análisis de redes egocéntricas o personales por lo que se valoró la opción que más se adaptaba a las necesidades del estudio. Este cuestionario fue aplicado en el marco de una entrevista que posibilitó contextualizar la realidad del sujeto estudiado.

 

Entre los principales resultados destacan:

  • Por lo general, a medida que pasa el tiempo la red crece y es más heterogénea.
  • Mayormente son redes segmentadas o concentradas.
  • Participar de espacios sociales favorece el enriquecimiento de la red.
  • Las personas de la red son principalmente proveedoras de apoyo específico.
  • La red informal de iguales supone un importante apoyo emocional para los y las menores.
  • El apoyo instrumental de la red suele tener carácter puntual pero es fundamental al inicio. Entre los proveedores de información tienen un peso significativo los y las profesionales y las personas autóctonas.
  • El mismo apoyo recibido es devuelto con posterioridad a otras personas en su misma condición.
  • Es fundamental fomentar las redes de relaciones informales y facilitar que éstas sean heterogéneas e incluyan a personas autóctonas.
  • Los recursos especializados de ocio y tiempo libre pueden ser clave para conseguirlo y por tanto, resulta fundamental potenciarlos.

Los resultados de este estudio fueron presentados en el IX Congreso Vasco de Sociología y Ciencia política: “Una ciencia social renovada para un tiempo nuevo”, celebrado en Bilbao en 2012. Puedes consultar el informe completo en esta dirección:

https://issuu.com/edeconocimiento/docs/08._experiencias_de_solidaridad_de_